Page 26 - Anuario Capiruchos Negros 2025
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Silencio del hombre y el
EL CERROJAZO
silencio de Dios en la Madrugá
Luis Miguel Arroyo Arrayás
Silencio. Mudas voces
Hay que subir gritan en silencio
el último trecho dolores sin nombre,
del camino. y responde en lo alto
Subir en silencio el silencio de Dios
al cabezo al silencio del hombre.
donde alguna vez La noche avanza,
hubo molinos. se adivina el alba.
Al Gólgota de Valverde, ¿Renacerá la luz?
donde Dios ¿Se oirá de nuevo su Palabra?
calla, ¿para siempre? ¿Rebrotará la esperanza?
N uestra procesión del silencio, en la humanos -¿dónde está Dios cuando el
Madrugá, es una sugerente metá-
fora del significado del silencio del hom- inocente sufre?- se han dado de bruces
con el silencio de Dios. Por eso creo
bre y del silencio de Dios. El silencio de que el silencio de nuestra Madrugá es
nuestra Madrugá no es un silencio im- una buena ocasión para preguntarnos
puesto, sino deseado, un silencio de bús- a nosotros mismos y para interpelar a
queda; es un silencio que nos envuelve Dios por su silencio: ¿dónde estás, Se-
en recogimiento y contemplación y por ñor? ¿Dónde puedo encontrarte?
eso nos permite escuchar las preguntas
más profundas del alma, esas preguntas Por todo lo dicho puedo compartir
que se dirigen directamente a Dios. con cierto tipo de ateos la percepción
de que Dios está ausente en el mundo,
Vivimos en un tiempo de eclipses, porque también a mí me oprime a ve-
de oscurecimientos. Eclipse de la propia ces el silencio de Dios, su aparente le-
imagen del hombre, porque hay numero- janía. Pero no comparto con el ateo su
sas y contradictorias interpretaciones del interpretación del silencio de Dios. El
ser humano, de forma que ya no sabemos ateísmo es una forma de impaciencia.
muy bien qué somos y en qué consiste La impaciencia del ateísmo consiste en
la categoría de humanidad - el ser un ser confundir el misterio con el problema.
humano- con todas sus consecuencias. En efecto, el problema se resuelve; el
Pero también vivimos en un tiempo de misterio, sin embargo, nos envuelve
eclipse de Dios, porque Dios parece ha- durante toda la vida. Así que la impa-
ber desaparecido del horizonte del hom- ciencia del ateísmo consiste en creer
bre: muchos viven sin echar en falta a que, como Dios calla, simplemente no
Dios para nada. Y para colmo, cuando existe. Dios para el ateo no es el Miste-
muchos hombres y mujeres han buscado rio que nos envuelve, sino un problema
a Dios en medio de la angustia y del dolor resuelto y superado.
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