Page 24 - Anuario Capiruchos Negros 2025
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Cultura de Hermandad
EL CERROJAZO
José Andrés Lorca
E s una celebración y, a la vez historia, que la estabilidad y la amistad, podemos llegar a con-
clusiones y acuerdos para evitar las tesis de una
fue cambiando por transformaciones, polí-
ticas, económicas y sociales, y por llegada
de nuevas influencias. Es también cultura de masas agresiva dialéctica. Quiero pensar en la pregunta
¿cuánto daño podemos hacernos para obligarnos
y vehículo de arte. Siempre amena y en ocasiones a retomar la vía de la concordia?
tristísima, cuenta tanto en nuestro país como en sus
imaginarios, exotismo y pureza. La cultura popular Las circunstancias han proporcionado una mirada
muestra a los grandes creadores como vehículo con transparente. El error es siempre disculpable, pero
otras artes (la música y la arquitectura), ocupando sería más infame, no intentar corregir la dinámica,
las mejores páginas de los autores canónicos. sin buscar la verdad; y más incómodo aún coma si
los entornos familiares han relajado cualquier vi-
Usando unas palabras y no otras imponemos pers- gilancia, sencillamente por cariño. La polémica no
pectiva a los demás y a nosotros mismos, a menu- beneficia a la búsqueda de soluciones.
do sin darnos cuenta. Una determinada expresión
influye a sí mismo en la perspectiva. Sin embargo, Los momentos actuales son una buena ocasión
la transmitimos más allá de nuestros ojos subjetivos, para celebrar los aciertos y olvidar los errores a fin
cuya riqueza social y artística es una permanente de no repetirlos.
fuente de inspiración.
En el ámbito de la libertad que haya o no delito
Mientras el neorancio manifiesta añorar una realidad depende del consentimiento, no todo comporta-
pasada, lo que pudo haber sido y no fue; el melancó- miento es violencia tampoco todas las personas
lico lo que pudo haber sido y no fue. A los respectivos buscan lo mismo en un encuentro.
les corresponde una réplica diferente, porque todo es
de una cuestión psicológica y no tanto sociológica. Afirmamos que cuando el consenso se rompe, se
impone la violencia del otro, pero cuando hay vo-
A las generaciones actuales le corresponde deste- luntad de seguir avanzando libre y sin violencia,
rrar los errores de la leyenda que, durante los años estos son los márgenes. Es imprescindible tener
40 y 50, habíamos concebido. Pues no es lo mismo esto en cuenta para afrontar la nueva etapa. Lle-
hermandad deliberativa que agregativa. Pero el futu- vará tiempo, reflexiones, sesiones y mucha año-
ro pasa por transmitir los derechos a nuestros jóve- ranza. De todo ello surge una creatividad e inspi-
nes, quienes no formaron parte de aquella, pero la ración que merece por esto y por todo un futuro
pregunta es ¿cómo debemos gestionar la memoria e mejor.
historia de aquellos años? No hay ni debe haber una
única visión, y la solución puede ser algo tan sencillo Es verdad que no solo por interés y egoísmo pode-
como dudar de nuestro propio juicio. Esto exige co- mos pensar que una decisión nos perjudica, pero
herencia, pero no mano autómata. también porque creemos que es correcto por cos-
tumbre o por fastidiar a los demás.
No es bueno acostumbrarse a lo cochambre, porque
es el penúltimo escalón de la miseria cultural. Porque tergiversar, exagerar, ocultar, aislar lo del
adversario y tienes razón no hará que duela me-
Las relaciones son fiables y previsibles, aunque hay nos. Aun así, veo a una generación que vuelve a
que tener en cuenta de dónde vienen, porque las in- creer y manifestarse mejor que la de sus padres.
cógnitas sobre ello son mayúsculas. La banalización
convierte la libertad en desenfreno, pero si revisamos
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