Page 74 - Anuario Hermandad de los Capiruchos Negros de Valverde del Camino 2023
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UNA DEVOCIÓN QUE YA NO CABÍA EN SU VIE JO Y PEQUEÑO NIDO, Y ... REVENTÓ







                                                                 Fue bendecida por la Parroquia presidida por Don
                                                                 Tomás Falante Guillemín (entonces párroco de Valverde)
                                                                 acompañado de un coro que entonaba la liturgia del acto
                                                                 D. Manuel Lama, Manuel Bermejo, Juan Romero furrique,
                                                                 Manuel Romero Moya –Romerillo-, Ernesto Hidalgo, Diego
                                                                 Romero, Manuel Asuero, Rafael Arroyo, Telesforo Pernil,
                                                                 Silverio Pedrero, Manuel Hidalgo, Francisco Castilla …)
                                                                 A mis 10 años, yo también acompañé a la comitiva,
                                                                 portando un cohete por explotar y siendo testigo de lo que
                                                                 vi.
                                                                 A los pocos días comenzó la piqueta con el dolor de lo
                                                                 viejo y ruinoso que contuvo antiguos y olvidados festejos
                                                                 de San Sebastián, el Camarín de aquel Señor Arrodillado
                                                                 y, según dicen, de ejercicios espirituales con disciplinantes
                                                                 incluidos.
                                                                 Comenzó la demolición también con la esperanza e ilusión
                                                                 de otra nueva y más grande Casa-Ermita para esta gran
                                                                 devoción.
                                                                 (Ahora recuerdo, porque lo presencié, el último acto
                                                                 litúrgico que se celebró en la Vieja Ermita, fue la boda de
                                                                 Rafael Pedrero Mora con su esposa).
                                                                 Y comenzó a labrarse una obra, con sus ímpetus, sus
                                                                 decaimientos, sus renovadas ilusiones, dependiendo de los
                                                                 ingresos económicos que se recaudaban, bien a través del
                                                                 SELLITO, casa por casa de Valverde, o los “sablazos” que
                                                                 se le daban a amigos pudientes tanto del pueblo como de
                                                                 cualquier lugar del territorio español donde hubiera un
                                                                 amigo de alguien de la Junta de Gobierno. Y a veces “el
                                                                 Castaña” llamaba a la cancela preguntando por mi padre
                                                                 por ver si podría cobrar algo de los materiales aportados a
                                                                 la obra; se iba resoplando y moviendo la cabeza, pero sin
                                                                 perder la sonrisa, por lo poco que se le podía pagar y con la
                                                                 satisfacción del “Dios te lo tendrá en cuenta”, hasta su
                                                                 cobro tardío.


                                                                     Como del campo no es de tres por uno de cal.
                                                                      el buen maestro José Arcos, bóvedas, crujías
                                                                   no puede ofrecer al Niño barandas de celosías;
                                                                      las cosas muy sabidas rojos ladrillos muy prietos
                                                                     -leche, borregos, miel, hacen con seis lunetos
                                                                  corcho, empleitas, chozas, un coro de galerías.
                                                                      sucintos ríos de papel
                                                                   que por las Nochebuenas Toque el tambor de la cúpula
                                                                      se ponen en el Belén una marcha militar,
                                                                                          ilumine su linterna
                                                                     Dancen los telamones esta fiesta singular.
                                                                     dovelas, arcos fajones. Póngase el trasdós sus galas,
                                                                     Hagan fiesta por igual la naranja su mitad:
                                                                   la mocheta y la plomada Loca y alta la veleta
                                                                     el palustre y la lechada que no pare de girar


                                                                 El SELLITO de una peseta, era la colaboración popular, que
                                                                 había que pegar en una cartilla. Yo acompañé en alguna
                                                                 ocasión para esta petición que siguió con resignada
                                                                 ilusión Ildefonso Valero y había todo tipo de situaciones;
                                                                 en general muy generosa pero recuerdo la frase de un
                                                                 “tacaño”
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