Page 71 - Anuario Hermandad de los Capiruchos Negros de Valverde del Camino 2023
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UNA DEVOCIÓN QUE YA NO CABÍA EN SU VIE JO Y PEQUEÑO NIDO, Y ... REVENTÓ
UNA DEVOCIÓN QUE YA NO CABÍA EN SU
VIEJO Y PEQUEÑO NIDO, Y ... REVENTÓ
Andres Brumo Romero Mantero orría el mes de enero del año 1791 cuando se
realiza un expediente para averiguar de los
recursos acopiados a los vecinos valverdeños
por los administradores de las Ermitas de años
anteriores para adquirir una nueva Imagen
C del Cristo Arrodillado que estaba muy dete-
riorado. La nueva escultura, que llegó en el año anterior
y que por no caber en el nicho donde se veneraba a la
anterior, en la antigua Ermita de San Sebastián, orillada
– como fielato espiritual unto a uno de los accesos a la
población de los caminantes que llegaban del puerto de
Huelva, Trigueros y Beas. Y para dar solución a la nueva
Imagen, se acuerda, por el pueblo, la construcción de un
Camarín donde venerar a la Nueva y atrayente figura del
Cristo. Los valverdeños, en una lección de ilusión y solida-
ridad, hicieron construir el citado Camarín que, al toque de
campana, acudían a aportar materiales o limosnas para los
albañiles.
Con el tiempo, la devoción al Cristo de las Tres Caídas
fue disminuyendo hasta provocar la nueva petición
callejera de limosnas para recomponer la ruina de la
cubierta de la Ermita que ya se había manifestado en otra
ocasión una decena de años anteriores.
El Cristo tenía una constante devoción pero ya no era
más que otra Imagen de las que salían en la Semana Santa
(aunque el pueblo se acordaba del Señor del Santo en
quejas de penurias –¡Ay Señor del Santo!-)
En el año 1935 y a través de una REVISTA, se manifesta a
el interés de un grupo de jóvenes valverdeños para revita
izar la Semana Santa valverdeña. Diego Romero y Francisco
Becerro junto a otros amigos, organizaron un revulsivo y ya
se potencia la devoción del Cristo de las Tres Caídas, apa-
reciendo por primera vez letras que hablan de
“Cristo de los molinos, ................................................
molinero moltura de No pares tus aspas,
Valverde los costales de Maestro del Santo,
sus sueños llenando tu que Valverde te necesita
tolva como de trigo nuevo, siempre andando,
con su afán de vivir y de para pagarte en amor
transformarse entero la maquila de su esfuerzo”
Y llegaron los cuarenta, después de una sufrida y cainita
guerra entre españoles, que propició un amparo religioso,
con otro resurgir y entusiasmo por manifestar en la calle la
liturgia popular de las procesiones con nuevas imágenes y
la antigua del Cristo “de las Tres Caídas.
Se organizaron dos Hermandades apoyadas en antiguas
tradiciones: La de la Buena Muerte y la servita de la Virgen
de los Dolores y la del Cristo de las Tres Caídas unida a la
antigua (1791) del Cristo Yacente en el Santo Entierro y
María Sstma. de la Soledad.
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