Page 48 - Anuario Capiruchos Negros 2025
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Gracias Señor,
EL CERROJAZO
por elegir mis manos
Felipe Mantero
S in duda alguna jamás podré olvidar aquel lu- María Dolores, ya había preparado a Amelia el
año antes y quería terminar con ella a la perfec-
nes, 8 de enero de 2024, cuando cerrando mi
comercio me esperaba en la puerta Carlos Do-
mínguez para hacerme la pregunta más fácil y a la ción, ellas dos, sin duda, son la pareja ideal, son
la calma de todos, la sensatez, las “negras de pura
vez más difícil que me han hecho en mi vida. raza” y la base firme que todo grupo necesita, la
una ha dirigido el equipo durante más de 20 años
“¿Felipe, te gustaría formar parte del grupo de vesti- y la otra ha aprendida a imitarla perfectamente.
dores de la Verónica y las Marías?” Desde ese mo-
mento mi vida cambió en milésimas de segundo, me Repo y Antonio, sin decir nada, se escogieron mu-
quedé congelado, un escalofrío me recorrió todo el tuamente, los unía una amistad de muchos años
cuerpo y se me vinieron a la cabeza millones de co- atrás, ellos son la chispa del grupo, lo mismo nos
sas bonitas: niñas que habían encarnado este papel, cuentan un chiste, que nos cantan una copla, que
personas que ya no están, cómo diría la noticia en mi nos informan de alguna noticia del pueblo.
casa… Sería el primer hombre valverdeño en vestir a
la Verónica y las Marías, también desde ese mismo Y por último, a mí me tocó la bomba explosiva Fifi,
momento, supe que antes de aceptar tenía que con- Elisa y yo. A ellas ya las quería, nos avalaban mi-
sultarlo con una gran amiga a la que verdaderamente les de ratos juntos en ese paraíso que Dios puso
le correspondía el cargo y por supuesto con nuestra en la tierra, donde vive nuestra Madre Almonteña,
jefa María Dolores, una vez que ellas se emociona- ya habíamos caminado hacia la Blanca Paloma
ron conmigo de la noticia, acepté sin miedo. cantando y bailando, pero ahora nos íbamos a ver
en otra de nuestras versiones, nosotros somos
Desde ese día hasta llegada la cuaresma, cada vez “los jopuos” del grupo, pero también los de la lagri-
que podía me escapaba a la ermita y me sentaba allí milla fácil y los de los abrazos interminables que
unos minutos mudo, sin decir nada, con la mirada sanan cualquier mal….
fija en los titulares…; viví en una nube, todos los días
agradecía a Dios lo que me estaba pasando, esta Empezamos con las clases, cada uno con su
oportunidad tan bonita que la vida me brindaba y to- maestra, las primeras clases, las ropas…. Ver lo
dos los días con la misma pregunta, “¿Señor, por qué que había, lo que se usaba en cada momento,
yo? ¿Por qué me has elegido a mí para esta tan difícil cómo había que cuidarla, cómo guardarla, lo que
labor?” se usaba para las pruebas y lo que ya no se usa-
ba.
Preguntas de las que meses más tarde obtuve res-
puesta… Después nos enseñaron cómo se citaba a las ni-
ñas, cómo se probaba, la luz, el maquillaje, la pos-
Viví una cuaresma muy bonita, la gente se alegraba tura de las fotos y cómo teníamos que mirarlas.
al enterarse, se emocionaban conmigo, a la vez que
me daba miedo que se enteraran. Después de carnaval, empezamos con una mo-
delo cada uno, tres días en semana vistiéndola al
Fueron unos meses muy duros, a la vez que gratifi- completo, así hasta Semana Santa; aquí llegó un
cantes, nos veíamos dos o tres noches en semana poco de agobio, cuando llevábamos dos sema-
para preparar todo, también recuerdo con mucho ca- nas ellas estaban cansadas y nosotros un poco
riño la primera vez que nos vimos todos juntos, Ame- colapsados, pero nos parábamos echábamos una
lia, Elisa, Antonio y yo, con “las mayores”. En esa lloradita, y a seguir aprendiendo este duro camino
primera reunión decidimos todo en común, fechas, hacia la Semana Santa. Tuve momentos malos y
horarios de prueba, cuándo daríamos las clases para de impotencia, no lo voy a negar, pero ahí estába-
enseñarnos… mos en grupo para ayudarnos unos a otros, para
darnos los ánimos necesarios y como no, mi co-
Ahí quedó fijado un maestro y un aprendiz: madre, negra con papeles, dispuesta a abrirme su
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