Page 26 - Anuario Hermandad de los Capiruchos Negros de Valverde del Camino 2023
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GRACIAS, POR TANTO.
GRACIAS, POR TANTO.
Eli Garrido
Quizás mi fe en Dios se vea fortalecida en el Cristo de
las tres Caídas, su ejemplo, el volver a levantarnos a
cada caída, tomar de nuevo nuestra Cruz y seguir es
para mí, vida, por eso agradecer el haber vivido esta
experiencia que nos fortaleció en nuestras creencias es
un deber que quiero cumplir con este artículo
Desde que tengo uso de razón la hermandad de
los Negros ha sido uno de los refugios en los que
encuentro paz, me lo inculco mi padre y yo trato de
trasmitirlo a mis hijas y ellas como yo son fi eles devotas
del Señor del Santo, algo que hace que en mi familia
la tradición y el vivir la Pasión sea una de las premisas
principales, no en vano participamos en prácticamente
todas las estaciones de penitencia de la Semana Mayor
de Valverde.
Alba, la más pequeña, quiso llevar sobre sus hombros
al Señor de Valverde, una ilusión recorrió nuestra casa
ya que sería la primera mujer en las trabajaderas del
paso, se puso a las órdenes del capataz, ensayando
hasta que la dureza del trabajo y su condición física le
impidió llevar al Molinero por las calles en su estación
de penitencia. Previamente había ido a probarse la
mantilla y no se había guastado, así como la alentamos
para ser costalera, también lo entendimos y le
aconsejamos que si no estaba segura desistiera. Una
llamada de teléfono de la vestidora rogándole fuese
Verónica y convenciéndola de sus cualidades hizo que su rostro en el paño donde la mujer Verónica enjugó
volviese a replantearse que si no podía físicamente todo el sufrimiento y el dolor del Dios nuestro y así
llevarlo sobres sus hombros quizás pudiese portar
fue, cuando la voz del Hermano Mayor la anunció en
el silencio de la Madrugá, comenzó su compromiso
con su fe, con su hermandad y con su Cristo llevando la
penitencia desde el primer alfiler que le colocaron.
Aquello supuso para nosotros vivir una Semana Santa
como nunca la habíamos vivido, nuestra familia
fue una piña y todos participamos, sus hermanas la
acompañaron tanto en la Madrugá como el Viernes
Santo, su abuela estuvo atendiendo las indicaciones
de las que la vistieron, su padre se encargó de
transportarla, nuestro niño iba vestido de nazareno
justamente delante de ellas y que a pesar de su edad
aguantó estoicamente todos los recorridos y sus
cuñados Javier y Julián portaron al Señor en aquella
Madrugá. Nuestra familia agradece esta experiencia
con la que nos fortalecimos pensando siempre que
fue un regalo maravilloso que cada año una familia
disfruta.
Quiero agradecer a mi amigo Alfonso Macias el
transcribir mis sentimientos en estas letras.
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