Page 36 - Anuario Capiruchos Negros 2025
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En tu memoria
         EL CERROJAZO





                                                                         Manuel Domínguez Baquero





                        Una vez tuve un sueño
                       y qué sueño más bonito,
                       una hilera de nazarenos
                       se veía desde el infinito.


                     Por las calles de tu Valverde
                         iniciaban su camino,
                      todos con capirotes negros
                       y sus cirios encendidos.
                       Detrás un trono dorado,
                  con la imagen de tu Cristo querido.












                                                                        Sus ojos, llenos de compasión,
                                                                         mirada que atraviesa el alma,
                                                                          en su cuerpo, el sufrimiento
                                                                          que a todos nos desarma.


                                                                       Pero en cada paso hacia el altar,
                                                                          en su dolor hay esperanza,
                                                                        y aunque el peso lo doblegue,
                                                                            su luz nunca se cansa.


                       Sin temores y con cariño,                          Porque el Cristo del Santo
                      a tu familia has transmitido                        no está solo en su martirio,
                      el amor por tu Hermandad                              su pueblo lo acompaña
                    y tus vivencias desde chiquillo.                       y en su dolor, halla alivio.
                  con la imagen de tu Cristo querido.
                                                                          Bajo el manto de estrellas,
                      Suena el Siete con solera,                            el cielo observa atento,
                        y al toque del martillo,                          el pueblo entero se arrodilla
                       baja la cuesta del Santo,                         ante un amor que es eterno.
                    al compás de la marcha lenta.
                                                                             Y al llegar a tu puerta,
               Tu Cristo al que llaman Señor del Santo,                   el corazón late más fuerte,
                        en sus caídas dolorido,                         porque en ese instante sublime
                       carga el peso de la pena                      la fe renace, venciendo a la muerte.
                   que al pueblo ha sido concedido.





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