Page 42 - Anuario Capiruchos Negros 2024
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Tradición, emoción y devoción





        Tradición,-emoción-y-devoción






         Patricia Romero



        E       s difícil explicar lo que sentí, explicar lo que     El olor a incienso, los nazarenos, el murmullo, las

                                                              mantillas, las calles repletas de cera.
                viví.  Una prueba casi improvisada, la llama-
                da más esperada, mucho nerviosismo y una
                indescriptible emoción.
                                                                La cuesta del santo, un “disfruta que esto se aca-
                                                              ba” del Sevi al oído y un mar de lágrimas  que in-
            Comienzan  los  preparativos,  una túnica  un  poco  undaban mis mejillas cerraban las puertas de la
        corta y mucha desesperación.  El  secretismo, los  ermita.
        nervios, la emoción y la esperanza. Viajes, compras
        y mucha ilusión.  Mi Domingo de Ramos, la emoción
        contenida y el comienzo de mi Semana Santa más     Mi cristo, mi moreno y mi soledad, gracias.
        especial.

                                                                Gracias por permitirme disfrutar del sentimiento
          La sutileza de Almudena y su atención en cada de-   más puro que jamás he vivido.  Por siempre en mi.
        talle, el minucioso trabajo de las  vestidoras, cada al-
        filer, cada delicado pliegue en la mantilla, las Marías
        a cual más bonita.  Cada beso, cada abrazo o en-
        horabuena que  recibía de  alguien de la  Junta,  las
        miradas  cómplices de los costaleros que cruzaban
        para meterse bajo el paso.



         “¡Verónica!” resonó en la ermita. El estruendo  del
        cerrojazo y el silencio en el llano del  santo abrían las
        puertas de par en par.



          Los primeros pasos temblorosos darían lugar a un
        sendero plagado de rezos, de  pensamientos boni-
        tos, de recuerdos, agradecimientos y peticiones, un
        paso cansado guiado  por la ilusión. Un camino para
        disfrutar, para sentir profundo, para vivir mi fe.



          La emoción de vivir algo tan importante para mi y
        para mi familia. El suspiro de mi abuelo  soñando
        que mi abuela pudiese verme, las manos frías de mi
        madre y mi hermana que  apretaban fuerte las mías
        minutos antes de salir, el apoyo incondicional de mi
        novio, mi  padre acompañando cada uno de mis pa-
        sos, las lágrimas de mis amigos.


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